Visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias en 2004 fue una experiencia que marcó mi forma de mirar a través del objetivo. En aquel entonces, el complejo valenciano ya se consolidaba como un icono, pero más allá de la arquitectura de Calatrava, lo que realmente me atrapó fue la vida en detalle.
Lo que el objetivo capturó:
- El Milagro de la Vida: Una de las paradas obligatorias en el Museo de las Ciencias era su famosa incubadora. Pude capturar el momento exacto en que un pollito rompía el cascarón, una imagen que nos recuerda la fragilidad y la fuerza de la naturaleza.
- Hipnosis Marina en el Oceanogràfic: La elegancia del Pez León navegando en el acuario es inolvidable. Sus colores y sus aletas desplegadas son un espectáculo visual que parece sacado de otro mundo.
Esta galería es una cápsula del tiempo. No solo muestra lo que vi en Valencia, sino cómo mi cámara buscaba constantemente la geometría, el detalle y la historia detrás de cada objeto, ya fuera un equipo de montaña de finales de los 90 o la fauna marina más exótica.
Valencia: Entre el Futuro y el Origen

